El concurso de persona física conocido popularmente como “segunda oportunidad” pretende ser una solución para aquellas personas que por diversas circunstacias han visto como sus deudas superan su capacidad de pago.  Este procedimiento se encuentra recogido en la legislación de practicamente  la totalidad de paises desarrollados pero sus posibilidades de aplicación varian significativamente. En España, el recurso al concurso por parte de las personas físicas no ha conseguido ser una solución satisfactoria para la mayoria de las personas que se han visto arrastradas por una situación de insolvencia, mientras que en el caso de personas jurídicas este recurso es satisfactoriamente utilizado. Si bien en los últimos tiempos estamos presenciando un cambio sustancial en la interpretación de la norma que permitirá acceder a esta solución a un número importante de personas físicas.

¿ Que esta cambiando ?

La Ley Concursal de 2013 no fue una ley pensada para los concurso de personas física. Durante la crisis económica sufrida en 2007 se han ido produciendo un número importate de situaciones que han avocado a las personas físicas a una situación de insolvencia, y en muchos casos con deudas ante la AEAT y la TGSS.  El texto legal vigente ha venido siendo interpretado por los Juzgados de los Mercantil ( ahora tambien en algunos casos competencia de los Juzgadios de Instancia) dejando fuera de la exoneración del pasivo insatisfecho las deudas de derecho público, es decir; las de AEAT y TGSS entre otras. Por lo que en la practica en muchos casos no se liberaba al deudor  de estas y por tanto no tenia mucho sentido acudir a este proceso.

El criterio anteriormente expuesto, ha ido cambiando, flexibilizando su interpretación y permitiendo cancelar todo tipo de deudas, incluidas las contraidas con la AEAT y la TGSS. Como recoge, entre otras,  la Sentencia nº 260/2016 de la Audiencia Provincial de Baleares, Sección 5ª, 21 de septiembre de 2016: “ el mecanismo de segunda oportunidad diseñado por esta Ley (concursal) establece los contros y garantías necesarios para evitar insolvencias estratégicas o facilitar daciones en pago selectivas. Se trata de permitir que aquél que lo ha perdido todo por haber liquidado la totalidad de su patrimonio en beneficio de sus acreedores, pueda verese liberado de la mayor parte de sus deudas pendientes tras la referida liquidación. Por todo lo razonado, la necesaria unidad del proceso concursal (… ) justifica la inclusión de tales créditos ( deudas con AEAT, TGSS y demás ascreedores de derecho público)”

Por lo que se abre una nueva ventana de oportunidades para todos aquellos que por diversas circunstancias ha acabado contrayendo deudas con AEAT, TGSS u otras entidades públicas y no pueden atender a su pago.